La pura verdad
Llovió
Un alma cualquiera
Oigo el agua de la piscina moverse, como si de un manantial se tratara. Pero yo sé que es la máquina eléctrica quien la mueve. Luego oigo el amor herido de mi corazón bombearme la sangre. Y no puedo por menos de preguntarme, ¿por qué, por qué sigue vivo este cuerpo mío sin alma? Y en ese silencio que sigue a la pregunta que nadie contesta, siento que un alma cualquier, una de esas que se encuentran en los estercoleros, un alma usada que nadie quiere, viene y se introduce en mí. Entonces comprendo que soy uno más y me tranquilizo.
Sin respuesta
En una maceta de mi patio, esta mañana, había un insecto negro sobre una flor amarilla. Negro y amarillo sobre el verde oscuro del alto tallo de la planta. Me he preguntado por el sentido de esta escena. Pero no he encontrado respuesta. Esto es lo mismo que nuestras vidas: es, y con ello es suficiente.
Lágrimas

No lloro
Vuelo mortal
Subo con mi perrita Luna a la sierra de Santa Cruz. Llegamos al Venero Chico y ella bebe. Llegamos al Venero Grande y ella bebe. Llegamos al camino del Puerto, y ella enfila hacia arriba como si fuera lo más natural del mundo, subir, subir hasta las estrellas y más allá. Llegamos al Cancho de la Misa, y ella se tumba al sol de media mañana, la lengua fuera, como diciendo, ya está bien. Subimos hasta la Casa del Cabrero. Luego hasta la Silla del Moro, allí donde el jeque árabe decía; "venga tos pabajo"... y despeñaba a los cristianos.
Allí tomo a mi perra en brazos y la lanzo al vacío, trescientos metros de acantilado, el horizonte a lo lejos, abajo la mortal piedra impasible y el dolor. Ella vuela hacia la muerte. Es mejor acabar así, sin la larga agonía de dolor de un cáncer de útero.