viernes, 24 de julio de 2015

Punto de interés

 



       Hubo un niño sentado en una sillita de madera arrimada a la pared, justo debajo de donde ahora hay un espejo enmarcado en el que se ve la figura ecuestre de Francisco Pizarro en la plaza de Trujillo, bajo el blanco techo abovedado. Estaba sujeto a la misma para que no se cayera, en medio del pasillo, la puerta de la calle abierta, va y viene la gente cuesta arriba, la puerta del ahora patio interior y de entonces corral, entornada. La madre le da un sonoro beso en la frente cuando pasa. El niño ríe a carcajadas, por primera vez.

3 comentarios:

  1. Los tiempos pasados de la infancia entrañables en nuestros recuerdos. Todas aquellas cosas que no olvidamos.

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  2. Sí, Rafa, y que están en nuestro presente.
    Un abrazo.

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  3. Sí, Rafa, y que están en nuestro presente.
    Un abrazo.

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